El término <<pareja>> proviene del latín <<par>>, <<parís>>, que significa <<igual>>. En consonancia con su etimología, designa elementos iguales o semejantes que se encuentran interrelacionados o unidos entre sí. Cuando hacemos referencia a una pareja de enamorados o novios, por ejemplo, resaltamos su condición de <<paridad>>, <<semejanza>> o <<simetría>>. Por lo mismo, cuando vemos dos novios que son muy distintos el uno del otro, decimos que se trata de una <<pareja dispareja>>, pese a la contradicción terminológica que ello supone. Así, por ejemplo, una mujer sumamente alta desposada con un hombre bajo hacen, en términos de estatura, una <<pareja dispareja>>, al igual que la hacen, en términos raciales, una persona blanca comprometida con una negra, y en términos estéticos una mujer muy hermosa con un hombre feo. No obstante, existen otras <<disparidades>> de índole psicológico, moral y espiritual. Así, por ejemplo, dos personas pueden formar una <<pareja dispareja>> por ser incompatibles en términos psicológicos: el uno de izquierda, liberal y ateo, la otra de derecha, conservadora y religiosa. En el sentido moral, dos personas que yacen juntas son <<disparejas>> cuando una es honesta y la otra deshonesta; y espiritualmente, cuando una tiende hacia lo metafísico y la otra hacia lo físico.
Teniendo en cuenta el sentido etimológico del término, cabe decir que las <<parejas del mismo sexo>> son, por excelencia y en contraste con las <<parejas del sexo opuesto>>, el modelo prioritario de <<pareja>>. Puesto que las personas de <<sexo opuesto>> son <<dispares>> entre sí, tanto a nivel físico como psicológico, no se puede afirmar con propiedad que sean <<pareja>>, salvo en segundo grado. Al revés, las personas del <<mismo sexo>> son <<parejas>> en primer grado, de acuerdo al sentido original del vocablo. Así como <<alta y bajo>>, <<noble y plebeyo>>, <<delgada y gordo>>, <<humano y gato>>, <<adulto y niña>>, <<inteligente y bruto>>, <<buena y malo>> conforman <<parejas disparejas>>, mientras que <<alta y alto>>, <<noble y noble>>, <<delgada y delgado>>, <<humano y humano>>, <<adulto y adulta>>, <<inteligente e inteligente>>, <<buena y bueno>> conforman <<parejas parejas>>, así <<mujer y mujer>> y <<hombre y hombre>> conforman <<parejas parejas>> mientras que <<hombre y mujer>> conforman una <<pareja dispareja>>.
La <<pareja más pareja>>, por lo mismo, es factible entre personas similares en constitución física, racial, sexual, sociocultural, psicológica y espiritual. Por eso, la <<pareja perfecta>>, la <<pareja por excelencia>>, en la que existe un grado mayor de afinidad, será la constituida por gemelos del mismo sexo. Al contrario, las relaciones heterosexuales, interraciales e interculturales, como la pedofilia y la zoofilia, implican una relación <<dispar>> o <<asimétrica>>. En las relaciones heterosexuales suele darse una <<asimetria vertical>> entre el hombre y la mujer en lo concerniente a la fuerza y agilidad físicas y a disposición de dominio, por lo cual la mujer se encuentra naturalmente en desventaja y vulnerable, pero, en contrapartida, goza de una mayor capacidad emocional que abre un abismo infranqueable entre ella y el hombre. La pedofilia es similar en ese sentido, ya que el adulto mantiene una relación <<asimétrica y vertical>> respecto del niño, en la que el primero predomina en fuerza y destreza física, y disposición de dominio sobre el segundo, así como, además, en experiencia, por lo cual el niño se halla en situación de desventaja y vulnerabilidad. La zoofilia se les parece, debido a que también se trata de una relación <<asimétrica y vertical>>, en la que el ser humano mantiene el dominio sobre el animal y abriga una capacidad intelectual que por su superioridad crea un abismo infranqueable entre ambos, imposibilitando la comunicación fluida. A causa de las <<discrepancias de naturaleza y/o de estado>>, en <<parejas disparejas>> la comunicación nunca es plena, sino siempre incompleta o defectuosa, dadas las divergencias irreductibles.
Considerada en stricto sensu, no existe la <<pareja hombre y mujer>>, ya que ambos sexos son discordantes. Lo que existe son <<parejas>> de hombres y mujeres que lo son no en función de su sexo, ya que este es <<dispar>> y por lo mismo no participa de la <<paridad>>, sino en razón de otras cualidades que los hacen <<pares>, como los gustos, por ejemplo. Es en la medida de sus cualidades <<pares>> en la que se los considera <<pareja>>. Por consiguiente, si nos ubicamos desde el punto de vista del sexo, solo existe, propiamente hablando, <<pareja del mismo sexo>>. Tampoco se pueden calificar de <<relaciones de pareja>> las relaciones polígamas, puesto que existe una <<disparidad asimétrica>> respecto del número de los involucrados y la dirección atencional que los varios dirigen al uno. La intencionalidad de muchos no es <<equivalente>> a la de uno, sino <<desproporcional>>.
La ventaja de conformar una <<pareja>> lo más <<pareja>> posible, reside en la comunicación transparente que se establece, en la compatibilidad de los involucrados, en su afinidad natural y, por ende, en su mayor capacidad de compenetrarse, empatizar y amarse mutuamente. La mutua comprensión prefigura al amor. La amistad es la base sólida sobre la cual se edifica el <<amor de pareja>>. Los vínculos profundos y estrechos dependen del nivel de comunión o convergencia, que no es posible cuando las naturalezas son irreductiblemente discrepantes.
La fijación en la <<diferencia>> conlleva a relaciones <<desiguales>> cuyo grado extremo, entre las conocidas, es la zoofilia, que involucra <<desigualdad>> en todos los niveles. Quizás sea agradable para los <<amantes de la interesante diferencia>>, pero a mí me sienta mejor la <<simétrica, afín y concordante igualdad>>. El <<sentido horizontal>> de las <<relaciones de pareja>> entre <<personas del mismo sexo>>, en contraste con la <<asimetría vertical>> de otras relaciones, permite un mayor alcance de unidad, una fusión completa sin fisuras. La distancia no solo es, en estos casos, quebrada por la unión amorosa y sexual, sino que además es quebrada por la naturaleza, disposición y estado de los involucrados, cuya <<semejanza>> los une aún más, de forma cualitativa, al hacerlos participes de una misma condición. La unión cuantitativa, que permite la materia dentro del espacio y tiempo, es física, mientras que la cualitativa es metafísica. Los amantes por naturaleza desean ser un solo ser con su amado, y esto lo llevan al plano físico uniéndose, y a nivel psicológico compartiendo. Pero la unión no es nunca cabal en ningún caso, puesto que son entes diferentes. No obstante, se aproximan más a la unificación plena en la medida en la que se hacen cualitativamente <<semejantes>>: anulada la divergencia a nivel espiritual, solo queda anular la separación espacio-temporal, y esto se lleva a cabo tras la muerte. La distancia cualitativa presente en personas de <<sexo opuesto>>, al contrario, contribuye a su <<separación>> o <<distanciamiento>> cualitativo. Y, puesto que en el latín separāre (separar) es lo opuesto de ligare (ligar), se puede afirmar que los enamorados del <<mismo sexo, raza, estrato social, cultura, religión…>> están ligados cualitativamente.
Relación asimétrica X
Relación asimétrica X
Relación asimétrica X
Relación asimétrica X
Relación simétrica ✓

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