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viernes, 18 de abril de 2014

No existe la "pareja hombre y mujer"



El término <<pareja>> proviene del latín <<par>>, <<parís>>, que significa <<igual>>. En consonancia con su etimología, designa elementos iguales o semejantes que se encuentran interrelacionados o unidos entre sí. Cuando hacemos referencia a una pareja de enamorados o novios, por ejemplo, resaltamos su condición de <<paridad>>, <<semejanza>> o <<simetría>>. Por lo mismo, cuando vemos dos novios que son muy distintos el uno del otro, decimos que se trata de una <<pareja dispareja>>, pese a la contradicción terminológica que ello supone. Así, por ejemplo, una mujer sumamente alta desposada con un hombre bajo hacen, en términos de estatura, una <<pareja dispareja>>, al igual que la hacen, en términos raciales, una persona blanca comprometida con una negra, y en términos estéticos una mujer muy hermosa con un hombre feo. No obstante, existen otras <<disparidades>> de índole psicológico, moral y espiritual. Así, por ejemplo, dos personas pueden formar una <<pareja dispareja>> por ser incompatibles en términos psicológicos: el uno de izquierda, liberal y ateo, la otra de derecha, conservadora y religiosa. En el sentido moral, dos personas que yacen juntas son <<disparejas>> cuando una es honesta y la otra deshonesta; y espiritualmente, cuando una tiende hacia lo metafísico y la otra hacia lo físico.

Teniendo en cuenta el sentido etimológico del término, cabe decir que las <<parejas del mismo sexo>> son, por excelencia y en contraste con las <<parejas del sexo opuesto>>, el modelo prioritario de <<pareja>>. Puesto que las personas de <<sexo opuesto>> son <<dispares>> entre sí, tanto a nivel físico como psicológico, no se puede afirmar con propiedad que sean <<pareja>>, salvo en segundo grado. Al revés, las personas del <<mismo sexo>> son <<parejas>> en primer grado, de acuerdo al sentido original del vocablo. Así como <<alta y bajo>>, <<noble y plebeyo>>, <<delgada y gordo>>, <<humano y gato>>, <<adulto y niña>>, <<inteligente y bruto>>, <<buena y malo>> conforman <<parejas disparejas>>, mientras que <<alta y alto>>, <<noble y noble>>, <<delgada y delgado>>, <<humano y humano>>, <<adulto y adulta>>, <<inteligente e inteligente>>, <<buena y bueno>> conforman <<parejas parejas>>, así <<mujer y mujer>> y <<hombre y hombre>> conforman <<parejas parejas>> mientras que <<hombre y mujer>> conforman una <<pareja dispareja>>.

La <<pareja más pareja>>, por lo mismo, es factible entre personas similares en constitución física, racial, sexual, sociocultural, psicológica y espiritual. Por eso, la <<pareja perfecta>>, la <<pareja por excelencia>>, en la que existe un grado mayor de afinidad, será la constituida por gemelos del mismo sexo. Al contrario, las relaciones heterosexuales, interraciales e interculturales, como la pedofilia y la zoofilia, implican una relación <<dispar>> o <<asimétrica>>. En las relaciones heterosexuales suele darse una <<asimetria vertical>> entre el hombre y la mujer en lo concerniente a la fuerza y agilidad físicas y a disposición de dominio, por lo cual la mujer se encuentra naturalmente en desventaja y vulnerable, pero, en contrapartida, goza de una mayor capacidad emocional que abre un abismo infranqueable entre ella y el hombre. La pedofilia es similar en ese sentido, ya que el adulto mantiene una relación <<asimétrica y vertical>> respecto del niño, en la que el primero predomina en fuerza y destreza física, y disposición de dominio sobre el segundo, así como, además, en experiencia, por lo cual el niño se halla en situación de desventaja y vulnerabilidad. La zoofilia se les parece, debido a que también se trata de una relación <<asimétrica y vertical>>, en la que el ser humano mantiene el dominio sobre el animal y abriga una capacidad intelectual que por su superioridad crea un abismo infranqueable entre ambos, imposibilitando la comunicación fluida. A causa de las <<discrepancias de naturaleza y/o de estado>>, en <<parejas disparejas>> la comunicación nunca es plena, sino siempre incompleta o defectuosa, dadas las divergencias irreductibles.

Considerada en stricto sensu, no existe la <<pareja hombre y mujer>>, ya que ambos sexos son discordantes. Lo que existe son <<parejas>> de hombres y mujeres que lo son no en función de su sexo, ya que este es <<dispar>> y por lo mismo no participa de la <<paridad>>, sino en razón de otras cualidades que los hacen <<pares>, como los gustos, por ejemplo. Es en la medida de sus cualidades <<pares>> en la que se los considera <<pareja>>. Por consiguiente, si nos ubicamos desde el punto de vista del sexo, solo existe, propiamente hablando, <<pareja del mismo sexo>>. Tampoco se pueden calificar de <<relaciones de pareja>> las relaciones polígamas, puesto que existe una <<disparidad asimétrica>> respecto del número de los involucrados y la dirección atencional que los varios dirigen al uno. La intencionalidad de muchos no es <<equivalente>> a la de uno, sino <<desproporcional>>.

La ventaja de conformar una <<pareja>> lo más <<pareja>> posible, reside en la comunicación transparente que se establece, en la compatibilidad de los involucrados, en su afinidad natural y, por ende, en su mayor capacidad de compenetrarse, empatizar y amarse mutuamente. La mutua comprensión prefigura al amor. La amistad es la base sólida sobre la cual se edifica el <<amor de pareja>>. Los vínculos profundos y estrechos dependen del nivel de comunión o convergencia, que no es posible cuando las naturalezas son irreductiblemente discrepantes.

La fijación en la <<diferencia>> conlleva a relaciones <<desiguales>> cuyo grado extremo, entre las conocidas, es la zoofilia, que involucra <<desigualdad>> en todos los niveles. Quizás sea agradable para los <<amantes de la interesante diferencia>>, pero a mí me sienta mejor la <<simétrica, afín y concordante igualdad>>. El <<sentido horizontal>> de las <<relaciones de pareja>> entre <<personas del mismo sexo>>, en contraste con la <<asimetría vertical>> de otras relaciones, permite un mayor alcance de unidad, una fusión completa sin fisuras. La distancia no solo es, en estos casos, quebrada por la unión amorosa y sexual, sino que además es quebrada por la naturaleza, disposición y estado de los involucrados, cuya <<semejanza>> los une aún más, de forma cualitativa, al hacerlos participes de una misma condición. La unión cuantitativa, que permite la materia dentro del espacio y tiempo, es física, mientras que la cualitativa es metafísica. Los amantes por naturaleza desean ser un solo ser con su amado, y esto lo llevan al plano físico uniéndose, y a nivel psicológico compartiendo. Pero la unión no es nunca cabal en ningún caso, puesto que son entes diferentes. No obstante, se aproximan más a la unificación plena en la medida en la que se hacen cualitativamente <<semejantes>>: anulada la divergencia a nivel espiritual, solo queda anular la separación espacio-temporal, y esto se lleva a cabo tras la muerte. La distancia cualitativa presente en personas de <<sexo opuesto>>, al contrario, contribuye a su <<separación>> o <<distanciamiento>> cualitativo. Y, puesto que en el latín separāre (separar) es lo opuesto de ligare (ligar), se puede afirmar que los enamorados del <<mismo sexo, raza, estrato social, cultura, religión…>> están ligados cualitativamente.


Relación asimétrica X


Relación asimétrica X


Relación asimétrica X


Relación asimétrica X


Relación simétrica

miércoles, 9 de abril de 2014

Homosexualidad, zoofilia, roca-filia y gran hipocresía





Cuando se aborda el tema sobre la unión civil entre personas del mismo sexo, a algunos individuos no se les ocurre mejor argumento que señalar que, si se aceptan aquellas uniones, también cabría aceptar la zoofilia y pronto habría quien reclamaría el derecho a desposarse en solemne ceremonia con una roca volcánica. A continuación exclaman, desbordados, olvidando colocar puntos y comas, y escribiendo –qué mal gusto- todo en mayúsculas, que la unión es lícita exclusivamente entre “HOMBRE Y MUJER”. Algunos, yendo todavía más lejos, refieren que la unión es entre “VARÓN Y HEMBRA” -¿qué clase de animales piensan que somos las mujeres?- y profieren desordenadamente una avalancha de insultos: “ABOMINACIÓN”, “ABERRANTE”, “DEPRAVADOS”, etc. Cuando leo esta clase de comentarios, no solo advierto ausencia de educación y delicadeza, sino que mi audaz imaginación proyecta algunas imágenes: imagino a estos individuos profiriendo aquellas sentencias ebrios en una taberna, gritando y escupiendo, y agitando los brazos mientras vociferan, y quizá golpeado con un mazo o machete sobre alguna roca volcánica. De hecho, lo más paradójico, es que me imagino a los habitantes de los pueblos que se han dado a conocer como Sodoma y Gomorra. Todo el caos y alboroto que ellos abrigan en su interior contra las parejas no constituidas por “VARÓN Y HEMBRA” –¡uga, uga, uga!-, lo vomitan sobre su escritura enrevesada y prepotente. 

A continuación explicaré por qué el “argumento” relativo a la zoofilia y a las “bodas” con rocas volcánicas carece de valor, y por qué son peculiaridades de gente orate exclamaciones como la siguiente: “¡SI ASEPTAMOS LA HOMOSEXUALIDAD VENDRAN LA ZOOFILIA Y EL MATRIMONIO CON ROCAS BOLCANICAS Y LLOVERA SANGRE Y PUS DEL CIELO Y LOS DIPUTADOS ESTABLECERAN COMO NORMA LA DESNUDES EN LOS COLEGIOS Y LOS BUEYES TENDRAN SEXO CON ABEJORROS!”.  

En primer lugar, no se da una relación lógica ni analógica entre la unión de dos seres humanos de un mismo sexo y la de un ser humano con un animal o una roca. La primera unión se da entre dos seres inteligentes y afines entre sí, que comparten un gran porcentaje de ADN y, dada su <<semejanza>>, existe un vínculo próximo entre ellos en función de la misma. Ya que las relaciones entre personas del <<mismo>> sexo se rigen por la <<semejanza>> o <<igualdad>>, como lo establece la etimología del termino <<homosexual>> (del griego ὁμο, homo «igual», y del latín sexus «sexo»), y no por la <<diferencia>>, <<desemejanza>> o <<disparidad>>, no es factible establecer una conexión entre la primera unión y la segunda, que al contrario se establece sobre la <<desigualdad>> de los entes involucrados. De hecho, desde este punto de vista cabría afirmar que la unión heterosexual es más próxima a la zoofilia y al matrimonio con rocas que la homosexual, ya que si consideramos la unión heterosexual como lo que es desde su etimología (héteros, diferente), podríamos establecer un nexo desde la <<diferencia>>. Asimismo, la unión interracial entre hombre y mujer se podría considerar aún más próxima a la zoofilia y la roca-filia, porque en ella se da un mayor grado de <<desemejanza>> entre los involucrados. A la inversa, las uniones endogámicas serían el polo opuesto de la zoofilia y la roca-filia, sobre todo si son homosexuales, ya que se fundamentarían en la <<semejanza>> al compartir una mayor proporción de código genético. Desde este marco, se dan uniones que parten desde un mayor grado de <<semejanza>> hasta un mayor grado de <<desemejanza>>. En el primer término se halla la unión endogámica homosexual, luego la endogámica heterosexual, después le siguen la homosexual no endogámica, la heterosexual no endogámica, la homosexual interracial, la heterosexual interracial, la zoofilia y, finalmente, la roca-filia. Esta exposición sí establece una relación lógica, analógica y racional, a diferencia de la sostenida por los irracionalistas orates antes mencionados. Ergo, si le temen a la zoofilia y a la roca-filia, habría que prohibir la unión cuyo término fuese el más próximo a ellas, es decir, la unión heterosexual interracial. 

En segundo lugar, estos irracionalistas parten de la idea preconcebida de que la zoofilia y la roca-filia son por fuerza <<malas>> en toda situación. El animal, puesto que es un ser vivo sintiente, cuya condición de sujeto de derecho fue establecida por los Derechos Animales, debe ser respetado en su integridad. Por lo mismo, la violación sexual a cualquier animal ha de ser tenida por incorrecta y punible, no así el caso en el que el animal de muestras o señales claras de consentir al acto sexual. En este último caso, la zoofilia no puede ser tenida por <<mala>>, si no es por una afección a la cucufatería. En cuanto a la roca-filia, en ningún caso puede ser tenia por <<mala>>, ya que, al tratarse de un ente inerte carente de voluntad y sensibilidad, es decir, de un objeto, no se da atropello alguno de parte del rocofilo a la roca, como tampoco se atropellan los “derechos” de un dildo de plástico por parte de quien lo usa. Si alguien desea unirse en matrimonio con una roca, ¿cuál es el problema? ¿Alguien puede darme alguna explicación objetiva y racional, más allá de su perturbación subjetiva ante lo que le resulta atípico o poco familiar, de por qué aquello debe censurarse? 

En tercer lugar, los “machotes” y las <<mujeres pisadas>> que sostienen que la unión debe ser exclusivamente entre “VARÓN Y HEMBRA” –pensé que no gustaban de la zoofilia-, obvian el hecho de que, por lo menos los “machotes”, tienen por usanza masturbarse, es decir, mantener relaciones sexuales consigo mismos, relaciones monosexuales, o, si se quiere ver de otra forma, mantener relaciones sexuales con su propia mano. Si las relaciones sexuales solo deben establecerse entre sujetos humanos se sexo opuesto, ¿por qué ellos mantienen relaciones sexuales con un sujeto de su mismo sexo, es decir, con ellos mismos, para luego condenar a quienes hacen lo mismo que ellos solo que con otra persona? La masturbación es un acto onanista y narcisista en el cual solo tiene parte del placer uno mismo, y no existe un <<otro>> al cual brindar placer, no existe un <<otro>> ni mucho menos un <<ser querido, admirado y amado>> con el cual compartir, de forma que es una relación completamente fría, cosificada e inhumana. En la relación homosexual, al contrario, se establece un vínculo con <<otro ser humano>>, una conexión con <<otra persona>> a la que en muchas ocasiones se <<quiere, admira y ama>> y de la cual se es <<pareja>>. Esta relación es, por ende, <<humana>> y <<recíproca>>, a diferencia de la auto-masturbación, en la que no existe reciprocidad. Por eso los “machotes” que condenan la homosexualidad aún cuando es <<humana>>, <<compartida>> e implica <<cariño, ternura y amor>>, y, no obstante, ellos mismos mantienen relaciones homosexuales consigo mismos, sin pareja, sin amor, sin vínculo, de manera completamente mecánica, merecen ser llamados fariseos o hipócritas. Si ellos insultan a quienes no establecen una relación heterosexual y, no obstante, ellos mantienen sexo con su propia mano, cabría preguntarnos si su mano es mujer o de sexo femenino. ¿No es aquello fetichismo? ¿No es esta anomalía aún peor que la zoofilia, dado que además de no procrear, ni siquiera brinda afecto ni placer a otro ser? Es completamente egoísta. Esos “machotes” son los bastiones de la doble moral, y por qué no, la imagen del <<vivaso criollo machista>> para el que los burdeles, las prostitutas, las tabernas y el alcohol, los chistes sexuales depravados, escupir y orinar en vías públicas y el maltrato doméstico a la mujer no son ninguna <<inmoralidad>>, como tampoco es <<inmoral>> votar para la presidencia por un <<asesino>>, <<corrupto>> y <<ladrón>> “con tal de que haga obras”. Si los peruanos no tienen ninguna conciencia del bien, de la sinceridad y de la coherencia, ¿por qué se quejan de su situación? Tal vez merecen permanecer en el <<tercer mundo>>.