miércoles, 18 de junio de 2014

Homofobia e islamofobia no son equiparables




No son equiparables por dos razones:

1) El caso de la homofobia o la simple oposición a los homosexuales es distinta, debido a que esta se dirige contra el individuo concreto en función de una característica congénita o inherente a él, que forma parte estructural de su personalidad. Por ende es comparable al racismo, al machismo o a la discriminación perpetrada contra personas discapacitadas física y mentalmente. El caso de la maniatada “islamofobia”, así como el de la simple oposición al Islam, es de un orden distinto, ya que se dirige contra una institución (religiosa), contra una entidad que es colectiva y puramente “abstracta” o “social”, que no tiene realidad concreta y que, por eso mismo, no es inherente al individuo. Este puede modificar de religión como se cambia de ideología, de partido político o de pensamiento.

2) La homofobia o la simple oposición a los homosexuales implica la oposición a un gusto personal y a un “estilo de vida” que no interfiere en la autonomía, libertad y la vida de nadie, y que por ende es completamente legítimo. La islamofobia o la simple oposición al Islam, por el contrario, implica la oposición no a un gusto íntimo, sino a una estructura de creencias y dogmas opresivos que ordenan colectivamente la vida de multitudes de personas y que sí interfieren, directamente, en la autonomía, la libertad y la vida de muchos, contra su voluntad. Por eso la oposición al Islam es equiparable a la oposición a otros grupos intolerantes y coercitivos, como la oposición a los neonazis o a los comunistas, por ejemplo.

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